domingo, 8 de noviembre de 2015

Vecinos II

Planta baja ¿no? –preguntó él sin dejar de observarme.
Sí, sí, obvio... –respondí nerviosamente.
Pero el ascensor, en vez de bajar inició a subir. Daniele pareció sorprenderse y comenzó a presionar el botón de nuestro piso y el de la planta baja, con mucha ansiedad.

Noooo, espera que... –inicié a decir, pero ya era demasiado tarde. Bloquearás el ascensor… Hecho.
Ohh… No lo sabía. –respondió con un tono por demás tranquilo.
Bien… Ahora sí llegaré definitivamente tarde al trabajo... –dije por lo bajo. Y sin ni siquiera haber podido tomar café.
En cuanto salgamos de aquí, si quieres, puedo llevarte hasta tu trabajo. –se ofreció acercándose un poco.

Lo pensé unos segundos, y si bien no era de aceptar pasajes de desconocidos a esas horas sería complicado conseguir un taxi para no perder más tiempo.
Gracias…, me harías un gran favor. –respondí mirándolo a los ojos.
Es el mínimo después que te bloqueé conmigo aquí. –dijo sonriendo y no pude evitar morderme el labio.

Diez minutos más tarde el ascensor finalmente comenzó a bajar. Apenas se abrieron las puertas nos encontramos con Matilde.
Nos habíamos quedado bloqueados. –le dije alzando los ojos al cielo.
Menos mal... –comenzó a decir ella mirando a Daniele, pero él la interrumpió.
Menos mal que estaba usted aquí abajo para salvarnos, Matilde. –dijo él guiñándole un ojo y saliendo detrás mío.
Me indicó su auto en el garaje. Subimos y le dije dónde trabajaba. El auto olía a nuevo. Ese perfume a cuerina se mezclaba con el suyo y… Miraba por la ventanilla esforzándome en pensar en otra cosa.
Luego de veinte minutos habíamos llegado.
Acá…, acá está bien. –dije señalando el edificio donde trabajaba.
Se ve importante. –observó desde su lado.
Soy solo una secretaria. –agregué. Bueno… Gracias del pasaje…
Ya te dije, era el mínimo... –respondió sonriendo de lado. E igualmente, fue todo un placer.
No sabía si despedirme dándole la mano o un beso, por lo que me bajé despidiéndome con un simple “Chau…”.

Para cuando volví a casa era ya de noche, había tenido que recuperar las horas de retraso de la mañana. Delante de la puerta de mi departamento había una caja, con un moño rojo y una tarjeta.
“Para que nunca más salgas de casa sin tu café. Daniele.”
Era una cafetera eléctrica con timer. Había siempre deseado una así, pero no podía aceptarla… Ni siquiera nos conocíamos.

Fui hasta su departamento y toqué timbre.
Un minuto... –gritó y enseguida abrió la puerta, dándome un beso en la mejilla como si me esperara. Estaba descalzo y llevaba sólo un pantalón de algodón. ¡Hola! …veo que has recibido mi regalo.
Hola… Sí,lo recibí y venía a decirte gracias pero... –comencé a decir hasta que me interrumpió.
Pasa… Pasa… No te quedes allí… -y se dirigió para dentro. Estoy cocinando y no quiero se me pegue la paella.
Ahh... –y ese perfume que llegaba de la cocina hizo que cerrara los ojos y me relamiera los labios. No quisiera molestarte, es sólo que no puedo aceptar el regalo.
¿Por qué no? –dijo asomándose desde la cocina. ¿Quieres quedarte a cenar? Hay suficiente para los dos. –agregó y sonrió.
En ese momento, sin saber muy bien por qué, una chispa encendió mis ojos y sonreí yo también.

Hecho… ¡Mesa para dos! –escuché que decía mientras yo apoyaba la caja junto a mis cosas en el comedor. Sabiendo que la noche había apenas iniciado.






12 comentarios:

  1. Mis huellas quedan despacio, tal cual leía tu historia de manera serena, recreándome y por supuesto dispuesta a volver a tu "Continuará...

    Bella Dama, besos muchos

    tRamos

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    1. Que lindo es verte de nuevo por aquí tRamos, y será un placer que vuelvas ...siempre.

      Un besote!

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  2. Y ha iniciado bien ;) si yo supiera cocinar lo que sería :D

    Te agradezco el poner mi regalo en tu lateral, combina el colorido :)

    Besos dulces Alma y dulce semana.

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    1. Siempre se está a tiempo de aprender.

      ¿Vos me agradeces a mí Dulce? ...eso es lo mínimo que merecía tu hermoso regalo, y aún a riesgo de cansarte, te repito, GRACIAS, me encantó no, lo siguiente.

      Un beso enorme y salado como el mar y que tu semana sea maravillosa.

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  3. Bueno, al fin salió del ascensor y entró en lo que seguro será una maravillosa cena... para empezar.

    A tus PIES

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    1. Tú lo has dicho Gude ...para empezar.

      Un beso.

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  4. No sé qué tienen los ascensores (aunque en este caso el es vecino) que siempre provocan ciertas situaciones... Espero que no se le pase el arroz pero si se le pasa, será por algo mejor, con más grano... Y con un cocinero así, con ese detalle y con esas formas, seguro que es plato de buen gusto :-)

    Besos enormes.

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    1. Creo que el vecino sabe muy ben lo que hace ...y es que un hombre con esos modos y que sepa cocinar, ¿se puede pedir más?

      Besotes hermosa.

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  5. Lo ascensores siempre son preámbulos de algo.

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    1. Pues entonces miraré bien antes de entrar a uno ...jajajajaja!

      Un beso Tracy.

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  6. Jo.... pero que bonito escribes. Me encanta tu historia. Invita a soñar. Y con ganas de.... lo que está por venir

    Besos guapa :)

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    1. Es que ya me conoces Eva ...¿qué sería de mí sin sueños? ...y lo que está por venir, pues sí, creo será de buen gusto!

      Besotes enormes!!!

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