viernes, 13 de octubre de 2017

#VDLN - 65

Miró hacia el escenario, vió que el local estaba lleno. Sería una gran noche, lo presentía. No pensaría a nada más que a la magia de ese momento.

Sonaron los primeros acordes y su voz comenzó a vibrar. Sus graves latían en todos los rincones y encontraron eco en esos ojos oscuros que lo fijaban desde la primera fila. Sin darse cuenta, se había transformado en alguna clase de metal, porque ella lo atría como un imán. No había quedado nadie, sólo ella y él. No sabía cuánto había pasado; ni siquiera cuándo precisamente había terminado de cantar. Sólo que lo había hecho y que ella lo esperaba junto a la barra. No era la común adolescente fanática, encantada por el vocalista de turno, esperando por un autógrafo sobre el billete de entrada. O sí, pero no importaba, era mucho tiempo que él no se sentía así. Demasiado. Tanto que ni siquiera lo recordaba.

Ella lo había colocado nuevamente al centro; en un instante lo hizo sentir más vivo que nunca en los últimos meses. Fue eso y no el alcohol que embriagó sus sentidos. Y cuando finalmente su mano rozó la piel del rostro de ella, sintió el latigazo del fuego que parecía iluminar sus cabellos. No pudo, no quiso resistirse a besarla. Su boca mordió los labios de ella, saboreando cada ángulo de esa que parecía la entrada al paraíso. O sin saberlo, al mismo infierno. Y sin ningún tipo de cálculo, sus pasos los llevaron al auto de él, donde el ritmo lo marcaba el pulsar de ese deseo ya sin freno. Las manos de él se perdían en sus caderas, mientras ella subía y bajaba por su dura virilidad. Acabaron con los primeros rayos de sol entrando a través de los vidrios empañados. La noche había terminado, como esa fantasía.

La acompañó hasta su casa, y se sintió él mismo de nuevo un adolescente, aunque si ya había pasado media vida de eso. Conducía de regreso a aquello que siempre había considerado su refugio, de memoria, sin lograr poner en orden una sola idea. Sintiendo de golpe un vacío en medio al pecho. Sordo al ruido que la realidad comenzaba a martillar en su cabeza.

Giró la llave en la cerradura y lo invadió ese inconfundible perfume llamado hogar. Apagó la pequeña lámpara de la cocina, inspirando lentamente al ver un plato con comida. Hubiese debido volver antes, pensó. Finalmente entró en la habitación, se desvistió despacio, envuelto en la oscuridad. Se deslizó bajo las sábanas y el calor lo abrazó.

Llegaste... –cada letra pronunciada por su voz se le clavaba dentro. ¿Cómo estuvo la noche, mi amor?


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 31Escribe una historia que incluya las palabras:
'billete', 'magia' y 'sordo'.)



Esta vez, al ser viernes, mi relato viene con BSO, que es la canción elegida para el #VDLN

"♫... El sexo hace partir
el amor hace volver a ti
y desde la piel al corazón
que ahora estoy delante de ti.
Sé que me perdonarás
me debes perdonar
sé que tú lo harás
y desde la piel al corazón
que debo regresar
sin más palabras
sin hacerte mal
y desde la piel al corazón
y tú lo comprenderás
sólo con una mirada
tú lo descubrirás.
No busco comprensión
y lágrimas que tu no tienes
ha sido una emoción
que me ha robado el alma.
Dulce amor mío
y no me ha hecho vivir
se abre tu puerta
y ahora eres delante a mí
y desde la piel al corazón
que debo regresar
sin más palabras
sin hacerte mal
y desde la piel al corazón
y tú lo comprenderás
sólo con una mirada
tú lo descubrirás
me perdonarás
me perdonarás
me debes perdonar
sabes, me perdonarás
y desde la piel al corazón
que debo regresar
sin más dolor
sin hacerte mal
y desde la piel al corazón
y tú lo comprenderás
sólo con una mirada
tú lo descubrirás
me perdonarás
me perdonarás
me debes perdonar
sabes, me perdonarás.
Me perdonarás ...♫"

viernes, 6 de octubre de 2017

El Club de los 5: Octubre & #VDLN - 64

  • Serie: El Garante
Este mes de octubre, ya bastante entrado el otoño por estos lares, se me ha dado por la nostalgia. Por eso me he puesto a pensar en las series argentinas, esas que he visto hace tantos años que parece haya sido en otra vida. Muchas me han gustado, Los Simuladores, Tiempo Final, Vulnerables, Botines, y tantas más. Ésta que he elegido, El Garante, me atrapó desde el primer momento. Se trataba sobre la relación que establecen un joven psicólogo (Leonardo Sbaraglia) y José Sagasti (Lito Cruz), un hombre -tal vez- encargado de cobrar una deuda que dejó su abuelo al morir... una deuda con el Diablo. Es lo que se dice una mini-serie, son 8 capítulos, por lo que te recomiendo hacer "click" en el nombre que te llevará a la playlist completa... no te la pierdas, te la(s) recomiendo!

  • Libro: Raíces
Como ya dije, he estado pensando a tiempos pasados, y recordé la biblioteca de mi mamá; esa que tenía en la casa en la que crecí. Recuerdo el ejemplar de "El Quijote" en español antiguo, el que muchas veces intenté leer y nada me resultaba tan frustante. Donde encontré "Lo que el viento se llevó" y nunca haber deseado tanto ser un personaje (aunque yo no hubiese dudado dos segundos en quedarme con Rhett Butler). Estaban esos libros en el estante más alto, esos que se suponía no debía ni siquiera ver los títulos, y que obviamente leí a escondidas mucho antes de lo que se esperaban. Y después estaba éste, que en la tapa predominaba el verde, porque tenía la foto de un árbol maravilloso... y no dudé en tomarlo, abrirlo y leerlo. Lo que no recuerdo es cuánto me duró, pero sé que fue poco. Poco en comparación a todo lo que me dejó.
"(...) Miré hacia el mar, a través de las aguas por las que había sido traído mi antepasado y volví a llorar. (...)" 
["Raíces" de Alex Haley, primera publicación 17/agosto/1976]
  • Descubrimiento: YouTube
¿Alguno de ustedes se acuerda cuando usó por primera vez YouTube? ¿Cuál fue el primer video que buscaron? ...yo lo he intentado, y no hubo forma de que lo lograra. Sin embargo, no me imagino sin este válido recurso. Y en este mes y por cómo me hace sentir, no podría ser una muestra mejor:


(Para el #VDLN una de las canciones que más me gustan de "Los Redonditos de Ricota"...
aunque siempre es difícil elegir una y sólo una canción de una banda así.)

  • Trailer: "Blade Runner 2049"
Y en días nostálgicos, ya un poco más frescos, que se inicia a encender estufas a leña, ¿por qué no volver a ver una vieja película como "Blade Runner"? ...y después obviamente ir al cine a ver la continuación!


  • Citas:
"La vida nos quiebra a todos. Sólo algunos se vuelven más fuertes en aquellos puntos en los cuales se han quebrado." (Hernest Hemingway)

...esto fue todo, nos vemos la próxima!

martes, 3 de octubre de 2017

Finalmente había llegado el domingo. Ante la sorpresa de todos él se levantó temprano. Y es que ese día terminaría la “Fiesta de la Uva” y él no quería perderse un minuto. Había estado pensando en esa celebración y preparándose desde hacia meses; desde el día en que la había conocido.

Había hecho preparar sus mejores ropas: una camisa blanca, impecable; sus pantalones con esa pechera toda bordada como marcaba la tradición; y esa mañana estuvo una hora al menos sacándole brillo a sus ya gastados zapatos. Y es que de sólo imaginarla a ella, a sus rubios cabellos, como las espigas apenas cosechadas, no podía desear menos que ser perfecto.

Faltaban unos minutos a las nueve cuando escuchó sonar las campanas que anunciaban la misa. Se apresuró con los últimos detalles y corrió hacia la Iglesia, no podía, no quería llegar tarde.

Y no lo hizo.

Apenas entró, vió tantos rostros conocidos, y le tomó algunos minutos encontrarla. Ella estaba sentada en las primeras filas, por lo que él se ubicó detrás. Sus gestos eran de memoria, casi automáticos; porque toda su atención estaba concentrada en ella. En el hermoso vestido que llevaba, con el delantal a cuadros; ni en el mejor de los sueños la hubiese podido imaginar así. Cuando la misa terminò, ella se giró, y le sonrió; y él no pudo hacer menos que seguirla. Se pasó toda la mañana observándola de cerca, sin atreverse a hablarle, hasta el desfile de los carros alegóricos. Nuestros amigos la subieron al carro principal, y en ese instante me miro, me tendió su mano y me dijo...

¿Vienes? –su voz lo trajo de vuelta. Nanni apúrate que no podemos llegar tarde.

Habían pasado más de cincuenta años de aquella vez. Él continúa a vestir su traje tradicional y ella su delantal a cuadros, y juntos disfrutan de esta típica fiesta otoñal.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 49Crea una ficción a partir de una fiesta o
celebración propia de tu municipio/ciudad/país.)

viernes, 29 de septiembre de 2017

#VDLN - 63

"Entre enamorarse y amar hay mucha diferencia.
Cuando una persona se enamora no lo hace a propósito: sucede.
Pero para amarse es necesario sudar, sufrir, reír, estar despiertos, donarse.
El amor no sucede. El amor se hace."
(Francesco Roversi)


"...♫ ...Amarte me cansa
me vacía dentro.
Algo que se parece a reír en el llanto.
Amarte me cansa
me da alegría.
Que quieres hacer es la vida
Es la vida, la mía.
Ámame todavía
hazlo dulcemente.
Un año, un mes, una hora, perdidamente.
Amarte me consuela
las blancas noches.
Algo que llena viejas historias humeantes.
Amarte me consuela
me da alegría
Que quieres hacer es la vida
Es la vida, la mía.
Ámame todavía
hazlo dulcemente.
Un año, un mes, una hora, perdidamente.
Ámame todavía... hazlo dulcemente.
Sólo por una hora perdidamente... ♫..."


lunes, 25 de septiembre de 2017

Lo seguían, estaba seguro. Ya antes había tenido la sensación de ser observado, pero hoy lo había visto.

Había entrado a la cafetería donde todas las mañanas solía desayunar. Se sentó a la mesa de siempre, luego de cinco minutos allí lo vió, en la mesa detrás de él. Había querido disimular haciendo cuenta que leía el periódico, pero él lo había notado. Y esa media sonrisa que le hizo cuando se vió descubierto se lo había confirmado.

Bebió su café de prisa, la misma que tuvo para pagar e irse. Se dirigió a la estación de trenes, debía llegar a la Universidad, el proyecto en el cual estaba trabajando era demasiado importante como para ausentarse. Cuando llegaba el tren volvió a verlo por detrás de él, llevaba el periódico bajo el brazo. De algún extraño modo habían sabido en qué estaba trabajando. No podía permitir tomaran posesión de esa información. No sabía bien qué hacer, de igual modo subió al tren y comenzó a caminar hacia el último vagón. Ya no lo veía, tal vez con tanta gente lo había perdido. Igualmente no se arriesgaría. Decidió bajar en la siguiente estación y volver a su casa caminando. No sería la primera vez que lo hacía en los últimos meses.

Media hora más tarde sus llaves abrían la puerta de casa. Le pareció extraño que Astor no viniera a su encuentro. Notó que el ventanal que daba al jardín estaba abierto. No recordaba haberlo dejado así. Se detuvo, observando cada detalle del exterior; todo parecía en orden. No vió las manchas de sangre en el suelo del patio, lo distrajo el sonido del teléfono que llamaba. Cerró la puerta balcón y fue hacia él, pero no se decidió a responder. Lo hizo el contestador automático...

Te comunicaste con mi casa, si no sabés quién soy, es que te equivocaste de número... si sabés, déjame un mensaje que tal vez te llame más tarde...” Se escuchó la señal y luego el silencio. Pasó un rato hasta que colgaron. Supo eran ellos, lo habían encontrado.

Un ruido tipo explosión lo sacó de sus pensamientos. No había notado que estaba por llover. Volvió a asomarse al jardín, el cielo se había cubierto, de golpe parecía noche. Empezó a llamar a Astor, ambos estarían más seguros dentro. Fue ahí que notó las manchas sobre las baldosas. Unos metros más allá estaba su perro en un charco de sangre. Casi como un autómata, tomó una pala y comenzó a excavar en medio al jardín, bajo la lluvia.

Pasaron horas cuando volvió a entrar en su casa, estaba mojado y cubierto de barro y sangre. Fue hacia el baño, abrió el agua caliente de la ducha. Se paró frente al espejo, las profundas ojeras eran el signo de lo poco que dormía últimamente. El vapor comenzaba a llenar el ambiente cuando escuchó que el teléfono sonaba otra vez. Nadie, nuevamente el silencio.

Volvió a observarse al espejo, sabía que estaba allí, debía encontrarlo antes que ellos dieran con él. Había afeitado todo su cuerpo y buscado en cada centímetro de él, las cicatrices así lo demostraban. Sólo quedaba una opción. Tomó la pinza, inspiró profundamente dándose coraje y abrió la boca.

Despertó en la cama sin saber cómo había llegado allí. Tenía un fuerte dolor de cabeza y el gusto de la sangre aún en la boca. Pasó la lengua por los dientes y notó el hueco. Quiso llevarse las manos al rostro y se dió cuenta de estar atado. Lo habían atrapado, por lo que comenzó a gritar...

Suéltenme bastardos... ya tienen lo que querían seguramente... –y su voz pasaba através de las paredes.

Doctor, el paciente de la veintiocho se ha despertado y comienza a agitarse... –dijo el hombre que parecía más un guardaespaldas que un enfermero.

Vuelvan a cedarlo; anoche se ha arrancado el implante dental y ya veremos más tarde qué hacer. –respondió el médico mientras cerraba y colocaba su periódico bajo el brazo. Si me buscan estoy en la cafetería desayunando, que este manicomio terminará enloqueciéndome a mí también.


(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 20Escribe una historia de terror cuyo contexto se enmarque en un manicomio.)

viernes, 22 de septiembre de 2017

#VDLN - 62

“Amar significa sentirse a gusto con la existencia.
Puede ser a través de un amante,
puede ser a través de un amigo,
o puede ser sencillamente de forma directa e inmediata:
al contemplar el amanecer o una puesta de sol.”
(Osho, "Aprender a amar")


lunes, 18 de septiembre de 2017

Había pasado poco más de un mes desde el memorable evento, y allí estábamos todos juntos otra vez. Alicia y Marcos habían insistido en reunirnos a todos, a los “amiguis” como ella nos llamaba. Sólo oírla daban ganas de ponerse a favor de los sacrificios humanos.

Me senté al lado de Javier cuando Marcos presionó el ‘play’ del video con las fotos de la boda. Empezó con un primer plano de las testigos de Alicia, sus dos mejores amigas.

Flora y Fauna... –susurró Javi mirándome de reojo, y mordiéndose para no reír.
Menos mal que ella no llevaba un velo sobre el rostro, sino hubiese sido Tío Cosa... –no tardé en responder.

Aún sin habernos escuchado, Alicia nos incineró con la mirada. Luego sonrió al resto con ese modo todo suyo, tan auténtico como una moneda de tres euros.

Las fotos continuaban a pasar, una después de la otra, y yo rogaba porque no fuera una cinta de moebius. Pensaba a ello cuando una voz, que no logré identificar, mencionó con mucha ironía que el rostro de la mamá de Marcos en la salida de la Iglesia, era la representación de la felicidad. Vi como Javier seguía mordiéndose para no explotar en una carcajada.

Ahora somos todos una gran familia; mírenme sino bailando con mi cuñado... –dijo Alicia mientras se giraba hacia atrás buscando con la vista a Daniel en el fondo de la sala.

Él no dijo nada, se limitó a mirarla fijo y sonreír de lado. Pocos sabían que años atrás habían tenido una relación, por lo cual la dicha de la neo suegra no me sorprendía.

Las fotos mostraban a los novios subiendo al automóvil que los llevaría al aeropuerto donde partían para la luna de miel; y yo me preparaba para un escapada al mejor estilo Houdini.

Esperen... –dijo Marcos. No se muevan que ahora llega lo mejor...
¡Fotografíamos toda la luna de miel! –agregó Alicia.

Me hundí en la silla, miré hacia afuera y esperaba ver al perro gigante; porque si esa no era la “Historia sin fin”, no sé cuál sería. Fueron los sesenta minutos más largos que pudiese recordar.

Cuando,  finalmente, todo terminò, me despedí de ambos.

Nos vemos prontito, amiga... –dijo Alicia, con esa manía de hablar en diminutivo, mientras se hacía abrazar por Marcos.
Sí... –respondí con mi mejor sonrisa. Por nada faltaría a las bodas de plata.

(Este relato pertenece a los "52 retos de 'El libro del Escritor'".
Es el número 21Crea un relato cargado de sarcasmo
para describir la escena de unos recién casados
que organizan una cita con los amigos para ver en conjunto
todo el reportaje de boda incluyendo también la luna de miel.)